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Sistema El nombre de la organización es largo, pero su objetivo es simple. La Fundación del Estado para el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV) es la fundación del estado que se ocupa de 125 orquestas juveniles y del programa de entrenamiento musical que las hace posibles. Las paredes de las oficinas principales en Caracas estas cubiertas con fotografías de varias generaciones de niños radiantes con sus instrumentos. Tantas sonrisas, tantos niños, tantos instrumentos que es difícil encontrar un espacio en blanco en las paredes.

"Nuestro primer objetivo no es crear músicos profesionales", explica Xavier Moreno, secretario de FESNOJIV. "Nuestro objetivo es rescatar a los niños".

En efecto, con sus 30 orquestas profesionales y su creciente flujo de solistas aclamados internacionalmente, FESNOJIV (que los Venezolanos conocen como la Orquesta o el Sistema) hace un grandioso trabajo dando como fruto músicos profesionales. Pero su logro mas grande son los 250,000 niños que acuden a las escuelas de música alrededor del país, 90% de los cuales provienen de familias de escasos recursos.

Lennar Acosta, ahora un clarinetista en la Orquesta Juvenil de Caracas y profesor en el Conservatorio Simón Bolívar, había sido arrestado nueve veces por robo a mano armada y drogas antes de que el sistema le ofreciera un clarinete.

"Al principio yo pensé que ellos estaban bromeando" recuerda. "Yo pensaba, nadie va a confiar que un muchacho como yo no va a robarse un instrumento como ese. Pero luego me di cuenta que ellos no me lo estaba prestando. Me lo estaban dando. Y se siente mucho mejor en mis manos que un arma".?

Edicson Ruiz se convirtió en el contrabajista más joven que jamás ha tenido la Filarmónica de Berlin a la edad de 17. Ochos años antes, el trabajaba medio tiempo empaquetando bolsas en un supermercado para complementar el sueldo de su madre. La calle, con el alcohol, las drogas y las peleas de pandillas, representaba un gran atractivo, y su comportamiento se estaba haciendo cada vez más violento. Entonces un vecino le contó acerca de la escuela de música local.

"Ellos me dieron una viola y me sentaron en el medio de la orquesta, entonces escuche el sonido de los contrabajos, y pensé, si! ese es el instrumento para mi!" recuerda Ruiz, sonriendo.

"Alguno meses después me pusieron en la Orquesta Nacional Juvenil. Por supuesto yo no podía tocar todas las notas! Ellos siempre lo hacen así; te meten en medio de la orquesta.

Yo recuerdo que miraba la partitura en el atril en mi primer ensayo de orquesta. Era una sinfonía de Tchaikovsky. Y yo pensé, Ellos están locos! pero nunca me dijeron, tú no vas a poder hacer eso. Nunca nadie me dijo algo así en la orquesta. Nunca"??

Acosta y Ruiz cuentan la historia que es el eco de los 400,000 jovenes que han crecido con el sistema desde sus inicios. Los principios son simples. A los niños, a veces hasta de dos años, se les da un instrumento tan pronto como puede sujetarlo. Enseñanza, excursiones, música y cuando es necesario, soporte social está todo garantizado gratuitamente, mientras el niño quiera tocar en alguno de los ensambles del sistema. Las lecciones se efectúan en grupo. Los niños que logran una escala o un par de ellas son asignados para apoyar a otros más jovenes. El soporte entre compañeros es fundamental. El tocar en una orquesta es parte del programa desde el comienzo. Seis días a la semana, cuatro horas al día, los niños hacen música juntos en una de las 90 escuelas de música, o núcleos, alrededor del país.

Progresan con una rapidez asombrosa. Criados en un ambiente de apoyo, cariño, ánimo mutuo y placer absoluto, sin restricciones a la hora de hacer música, los niños a menudo alcanzan un nivel de dominio de sus instrumentos que les permitiría entrar en una universidad europea apenas iniciada su adolescencia.

Con más y más músicos excepcionales en el circuito internacional provenientes de Venezuela, el mundo está mirando atentamente. Claudio Abbado ha hecho largas visitas a Venezuela, ensayando y dirigiendo con los jóvenes durante semanas y habla del sistema en términos superlativos. Zubin Mehta, Plácido Domingo, Lucianno Pavarotti y el fallecido Giuseppe Sinopoli todos han trabajado con ensambles Venezolanos, y se expresan con gran admiración. Simon Rattle lo ha llamado "el evento mas importante sucediendo en la música clásica en cualquier lugar del mundo". El programa ha recibido premios de la UNICEF y UNESCO y expresiones de admiración de figuras diversas como el ex presidente Sur Africano Nelson Mandela y el actor Roger Moore.

Todo ello ha nacido de la visión de un solo hombre: José Antonio Abreu, un cualificado economista, director de orquesta, organista y político, decidido a hacer algo para cambiar las condiciones sociales de su país hace treinta años. En esa época había sólo dos orquestas sinfónicas en Venezuela y ambas estaban integradas en gran medida por músicos europeos.

Abreu reunió once jóvenes para un ensayo en un estacionamiento subterráneo y les dijo que iban a hacer historia. En el siguiente ensayo había 25 músicos; el día siguiente, 46; al otro,75. En la época vertiginosa del boom petrolero en Venezuela, Abreu consiguió obtener financiamiento estatal del departamento de salud para sus planes con el argumento de que estaba en juego el bienestar de los chicos en situación de riesgo.

Hoy, el Sistema da trabajo a quince mil profesores de música. El presupuesto que el gobierno otorga a la orquesta alcanza los 29 millones de dólares anuales -en un país donde el average de ingresos anual está por debajo de los 3.500 dólares, es suficiente para obrar milagros.

Extraordinariamente, Abreu ha logrado el apoyo de siete gobiernos sucesivos para el sistema.

"Es precisamente por el énfasis social del programa que logramos obtener apoyo gubernamental. El Estado ha entendido perfectamente que este programa aunque trabaja a través de la música, es esencialmente un proyecto social, un proyecto para el desarrollo humano, que es la meta del Estado Venezolano"

"Para los niños con los que trabajamos, la música es prácticamente la única vía hacia un destino social digno. La pobreza significa soledad, tristeza y anonimato. Una orquesta significa alegría, motivación, trabajo en equipo, el logro de una meta. Es una gran familia que está dedicada a la armonía, a todas esas cosas hermosas que solo la música puede brindar a los seres humanos".

Abreu, ahora con 66 años de edad, es una figura omnipresente en el sistema, asistiendo a varios conciertos al día, con frecuencia acompañado por personalidades del gobierno. Una figura diminuta en chaqueta y corbata, incansable, devoto y respetado universalmente, él es bienvenido a todas partes con cálida admiración. Es el genio detrás del complejo sistema de núcleos regionales, y su acercamiento pedagógico único.

"Nuestra pedagogía se basa en la creatividad individual por parte de nuestros maestros" dice Abreu. "Ellos soy muy talentosos, han adaptado la metodología Europea a nuestra cultura. Y los estudios han mostrado que la música ha cambiado la vida de los niños, sus familias y de comunidades enteras."

Shirley Apthorp